NATURALEZA

Naturaleza

Si realmente amas la Naturaleza, encontraras belleza en todas partes.

Medio Ambiente

No queremos un medio ambiente,lo necesitamos todo.

Reciclaje

Reduce, Reuse, Recicle.

Deforestacion

Si los arboles dieran wi-fi,todo mundo plantaria arboles.

Naturaleza Humana

La tierra es insultada,y ofrece sus flores como respuesta.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Ciencias Naturales

Ciencias naturales, ciencias de la naturaleza, ciencias físico-naturales o ciencias experimentales son aquellas ciencias que tienen por objeto el estudio de la Naturaleza siguiendo la modalidad del Método científico conocida como Método experimental. Estudian los aspectos físicos, y no los aspectos humanos del mundo. Así, como grupo, las ciencias naturales se distinguen de las Ciencias sociales o Ciencias humanas (cuya identificación o diferenciación de las Humanidades y Artes y de otro tipo de saberes es un problema epistemológico diferente). Las ciencias naturales, por su parte, se apoyan en el razonamiento lógico y el aparato metodológico de las Ciencias formales, especialmente de las Matemáticas, cuya relación con la realidad de la naturaleza es menos directa (o incluso inexistente).



Las ciencias naturales abarcan todas las disciplinas científicas que se dedican al estudio de la naturaleza. Se encargan de los aspectos físicos de la realidad, a diferencia de las ciencias sociales que estudian los factores humanos,
Pero no sólo por eso. Además otras de las diferencias fundamentales entre estas dos clases de ciencias es que mientras que las sociales se centran en lo que son los saberes, las naturales llevan a cabo sus estudios y desarrollo a través de la lógica, las matemáticas y el propio razonamiento lógico existente.
Pueden mencionarse cinco grandes ciencias naturales: la biología, la física, la química, la geología y la astronomía. La biología estudia el origen, la evolución y las propiedades de los seres vivos. Por lo tanto se encarga de los fenómenos vinculados a los organismos vivos. La medicina, la zoología y la botánica forman parte de la biología.
Las ciencias naturales son tan importantes en nuestra sociedad que actualmente nos podemos encontrar en muy diversos rincones de la geografía mundial centros culturales que giran específicamente en torno a las mismas. Este sería el caso, por ejemplo, del Museo Nacional de Ciencias Naturales que tiene España y que se ubica en su capital, en Madrid.

Promover el conocimiento de la diversidad natural que existe es uno de los objetivos que persigue cumplir aquel espacio tanto con las exposiciones que realiza como con las distintas actividades que anualmente lleva a cabo. En concreto, quienes lo visitan podrán disfrutar de colecciones relativas a la biodiversidad, a la evolución, a las características del Mediterráneo en cuanto a naturaleza, a los dinosaurios e incluso a conocer como es el esqueleto de una ballena rorcual.
Londres es otra de las ciudades que tiene uno de los museos de este tipo más interesantes de todo el planeta.

Respeto Por La Naturaleza

El respeto por la naturaleza es inseparable de la actitud de las personas con el mundo. Es un tema global y no puede entenderse como un tema ético aislado.
El respeto por la naturaleza es, en primer lugar, una cuestión de sentido común. Es evidente que estamos destruyendo la naturaleza, es decir, el sostén de nuestras vidas. En un plazo de pocas décadas estará en juego la vida de millones de especies, incluida la nuestra. Por consiguiente, respetar la naturaleza es una cuestión de supervivencia.

El mundo contemporáneo tiene muchos medios para abstraerse de la realidad inmediata (la televisión, el fútbol, etc.). de la lectura de los titulares de los periódicos podríamos deducir que la crisis ecológica no es una cuestión urgente, por más que los accidentes de petroleros o de centrales nucleares aparezcan de vez en cuando en la prensa. No obstante, ocasionalmente los medios de comunicación citan informes, estudios o declaraciones que reconocen la gravedad de la situación.
No solemos darnos cuenta de la mayoría de la agresiones que hacemos en la naturaleza. Vivimos en una sociedad cuyos pilares son la producción y el consumo ilimitados. Tendemos a pensar que más consumo significa más felicidad; es evidente que por debajo de cierto nivel de pobreza es prácticamente imposible tener una vida digna, pero una vez satisfechas nuestras necesidades básicas, el aumento del consumo no tiene que nada que ver con el bienestar o la felicidad. Ahora bien, el mundo contemporáneo tiene una especie de adición al consumo: siempre queremos más cosas, más novedades. Quien paga esto es, por una parte, la naturaleza y por otra, los países del sur, países cuya pobreza es la base de nuestra riqueza. Además este modelo no es generalizable, porque, por ejemplo, si toda la humanidad tuviera la media de automóviles europea la atmósfera se destruiría.
Si queremos respetar la naturaleza tenemos que encontrar, individual y colectivamente otro estilo de vida. No sólo se impone consumir productos más ecológicos, también hay que consumir menos. Esto no significa imponer un modo de vida ascético ni volver a estructuras primitivas, pero sí implica renunciar al sueño, a la pesadilla, del progreso material ilimitado y encontrar pautas de vida más sencillas y dignas, aprovechando las ventajas de la tecnología pero sin dejar que éstas nos deslumbren.

En última instancia, el respeto por la naturaleza es una cuestión de percepción. No podemos respetar a la naturaleza si no nos podemos respetar a nosotros mismos. La actual cultura occidental es la única que ha concebido la naturaleza y el cuerpo como mecanismos (Descartes los consideraba una suerte de relojes, hoy en día se habla de la naturaleza y el cuerpo en términos informáticos). Si exceptuamos el Occidente de los últimos siglos, todas las culturas de la historia han entendido el mundo como un gran organismo, algo vivo que no depende de nosotros, sino que nosotros dependemos de él. En el Renacimiento, por ejemplo, se consideraba que el mundo era un animal cósmico y se hablaba de la anima mundi, el alma del mundo, con las que todos estábamos vinculados. En el fondo, no llegaremos a respetar realmente la naturaleza hasta que aprendamos a verla como un ser vivo, animado, hasta que no nos demos cuenta de que nosotros también somos naturaleza, naturaleza que camina, respira y habla.





Cinco Reinos

Hay muchos seres vivos con los que convives y conoces muy bien: tu perro, el canario, tus padres, tus profesores, las plantas de tu terraza, pero muchos otros viven lejos de tí. Otros están muy cerca, pero son tan pequeños que no te das cuenta de que están ahi. Todas las formas de vida conocidas se reúnen en grandes grupos, a los que llamamos Reinos.Desde la época griega hasta en el siglo XVII, Linneo,  separó a los seres vivos en dos grandes grupos: El reino animal y El reino vegetal. En el siglo XIX, Haeckel, propuso un nuevo grupo de seres vivos, "el reino protistas". Este nuevo reino surge por la forma que obtienen sus alimentos. En el primer reino, encontramos las bacterias y los hongos, estos organismos elaboran su propio alimento; el segundo incluye los protistas y de más seres heretrofos que  agrupan a los organismos que ingieren y digieren los nutrientes que obtenían al comer a otros seres vivos. Posteriormente en 1969 el ecólogo Robert H. Whittaker, propuso una nueva  clasificación de los seres vivos, que los agrupo en todas las formas de vida, estos son los 5 reinos: planta, animal, fungí, protistas y mónera,  y encontramos alrededor de 1.7 millones de especies, y son:

MONERA
Son organismos muy pequeños que sólo se pueden observar con microscopios muy potentes. Son procariotas: En el interior de la célula no tienen compartimentos y no se ve núcleo. Unicelulares: Sólo tienen una célula. Las bacterias son el grupo más abundante dentro de este Reino. El concepto de reino monera se utiliza en la biología para designar a todos los organismos y microorganismos que se caracterizan por su formación unicelular, es decir, de una sola célula. Si bien estos son organismos mucho más simples que el resto de los organismos vivientes, su presencia es altamente mayor a la de los restantes, particularmente por el hecho de que se considera que hay entre 4000 y 9000 especies diferentes de procariotas o bacterias, aquellos que conforman este grupo. Además, al ser organismos minúsculos, se reproducen y encuentran en toda la superficie del espacio conocido por el hombre, incluso aunque no se los pueda ver.

PROTISTA
 En biología, Reino Protista, también denominado Protoctista, es el que contiene a todos aquellos organismos eucariontes que no pueden clasificarse dentro de alguno de los otros tres reinos eucariotas: Fungi (hongos), Animalia (animales) o Plantae (plantas).5 6 7 Es un grupo parafilético (un grupo que no contiene a todos los descendientes de su antepasado común), en el que hay representantes tanto unicelulares como pluricelulares, autótrofos como heterótrofos, fagótrofos como osmótrofos; incluye grupos monofiléticos como los ciliados, junto a formas estrechamente relacionadas con alguno de los otros reinos eucarióticos, aunque hay una tendencia a incluir a éstos dentro de esos reinos. Se les designa con nombres que han perdido valor sistemático en biología, pero cuyo uso sería imposible desterrar, como «algas», «protozoos» o «mohos mucosos».

Como no son un grupo monofilético, es imposible especificar características que los definan o distingan en su conjunto. Las que tienen en común son las propias de los eucariontes en general, así que son compartidas, salvo pérdida secundaria, por plantas, animales u hongos. La enumeración que sigue muestra sobre todo su enorme diversidad.

FUNGI
En biología, el término fungi (latín, literalmente "hongos") designa a un grupo de organismos eucariotas entre los que se encuentran los mohos, las levaduras y los organismos productores de setas. Se clasifican en un reino distinto al de las plantas, animales y protistas. Se distinguen de las plantas en que son heterótrofos; y de los animales en que tienen paredes celulares, como las plantas, pero compuestas por quitina, en vez de celulosa, y en que se alimentan por absorción, como las plantas. Se ha descubierto que organismos que parecían hongos en realidad no lo eran, y que organismos que no lo parecían en realidad sí lo eran, si llamamos "hongo" a todos los organismos derivados del que ancestralmente adquirió la capacidad de formar una pared celular de quitina.

PLANTAE
En biología, se denomina plantas a los seres vivos fotosintéticos, sin capacidad locomotora y cuyas paredes celulares se componen principalmente de celulosa.1 Taxonómicamente están agrupadas en el reino Plantae y como tal constituyen un grupo monofilético eucariota conformado por las plantas terrestres y las algas que se relacionan con ellas; sin embargo, no hay un acuerdo entre los autores en la delimitación exacta de este reino.
En su circunscripción más restringida, el reino Plantae (del latín: plantae, "plantas") se refiere al grupo de las plantas terrestres, que son los organismos eucariotas multicelulares fotosintéticos descendientes de las primeras algas verdes que lograron colonizar la superficie terrestre y son lo que más comúnmente llamamos "planta".

ANIMAL
En la clasificación científica de los seres vivos, el reino Animalia (en latín, «animales») o Metazoa («metazoos») constituye un amplio grupo de organismos que son eucariotas, heterótrofos, pluricelulares y tisulares. Se caracterizan por su amplia capacidad de movimiento, por no tener cloroplasto ni pared celular y por su desarrollo embrionario; que atraviesa una fase de blástula y determina un plan corporal fijo (aunque muchas especies pueden sufrir una metamorfosis posterior). Los animales forman un grupo natural estrechamente emparentado con los hongos. Animalia es uno de los cuatro reinos del dominio Eukaryota, y a él pertenece el ser humano.




martes, 16 de mayo de 2017

La Naturaleza Mas Allá De La Tierra

El espacio exterior, también llamado espacio a secas, designa las regiones relativamente vacías del universo fuera de las atmósferas de los cuerpos celestiales. Se añade el adjetivo exterior para distinguirlo del espacio aéreo. No existe ningún límite definido entre la atmósfera terrestre y el espacio, puesto que ésta se va atenuando gradualmente a medida que aumenta la altitud. El espacio cósmico ubicado dentro de los límites del Sistema Solar se conoce como espacio interplanetario, cuyo límite con el espacio interestelar es lo que conocemos como heliopausa.

Aunque el espacio exterior es de por sí muy amplio, no está vacío. En él existen, aunque repartidas de manera muy dispersa, varias docenas de moléculas orgánicas descubiertas hasta la fecha gracias a la espectroscopia rotacional, la radiación de fondo de microondas y la radiación cósmica, formada por núcleos atómicos ionizados y diversas partículas subatómicas. También hay algo de gas, plasma, polvo cósmico y pequeños meteoros. Además, los seres humanos han dejado restos de su actividad en el espacio exterior, a través de materiales procedentes de los lanzamientos tripulados y no tripulados. A todos estos objetos se les ha llamado “basura espacial” y constituyen un riesgo potencial para las naves espaciales. Algunos caen a la atmósfera periódicamente.

El planeta Tierra es actualmente el único cuerpo celeste conocido dentro del sistema solar en el que existe vida. Sin embargo, los recientes hallazgos sugieren que, en el pasado lejano, el planeta Marte tenía masas de agua líquida en la superficie. Durante un breve periodo en la historia de Marte, podría haber sido capaz de albergar vida. Sin embargo, en la actualidad la mayor parte del agua de Marte está congelada. Si aun así existiese vida en Marte, lo más probable es que estuviese situada bajo tierra, donde todavía podría haber agua líquida.41


Las condiciones existentes en los otros planetas telúricos, Mercurio y Venus, parecen ser demasiado hostiles como para que allí se pueda desarrollar la vida tal cual la conocemos. Pero se ha conjeturado que Europa, la cuarta mayor luna de Júpiter, pueda poseer un océano subterráneo de agua líquida, y sería posible que existiese vida en él.


La Belleza En La Naturaleza

La belleza de la naturaleza es un tema recurrente en la vida moderna y en el arte: los libros que la ensalzan llenan grandes estanterías de bibliotecas y librerías. Esa cara de la naturaleza, que el arte (fotografía, pintura, poesía...) tanto ha retratado y elogiado revela la fuerza con la que muchas personas asocian naturaleza con belleza. El porqué de la existencia de esa asociación y en qué consiste ésta constituyen el campo de estudio de la rama de la filosofía llamada estética. Más allá de ciertas características básicas de la naturaleza en cuya hermosura coinciden la mayoría de filósofos, las opiniones son prácticamente infinitas.

Muchos científicos, que estudian la naturaleza de forma más específica y organizada, también comparten la idea de que la naturaleza es hermosa. El matemático francés Jules Henri Poincaré (1854-1912) dijo:

El científico no estudia la naturaleza porque es útil, sino porque le cautiva, y le cautiva porque es bella.
Si la naturaleza no fuera hermosa, no valdría la pena conocerla, y si no valiera la pena conocerla, tampoco valdría la pena vivir. Por supuesto, no me refiero aquí a la belleza que estimula los sentidos, la de las cualidades y las apariencias; no es que la desdeñe, en absoluto, sino que ésta nada tiene que hacer con la ciencia. Me refiero a la belleza más profunda, la que procede del orden armonioso de las partes y que puede captar una inteligencia pura.
Una idea clásica de la belleza del arte involucra la palabra mimesis, es decir, la imitación de la naturaleza. En el dominio de las ideas sobre la belleza de la naturaleza, lo perfecto evoca la simetría, la división exacta y otras fórmulas y nociones matemáticas perfectas. Entre la infinidad de sentencias que el gran científico Albert Einstein ha dejado como maravilloso legado para la humanidad, me gustaría destacar la que dice “mira profundamente en la naturaleza y entonces comprenderás todo mejor”.


Unido a ello quisiera destacar a los poetas románticos del siglo XVIII, que cantaron al amor y la belleza salvaje de nuestro entorno en boca y pluma de excelsos creadores como Gustavo Adolfo Bécquer o Lord Byron.

Del sentimiento romántico, trágico y natural surgió la idea del jardín inglés, un lugar verde y paradisíaco en el que las líneas rectas y estructuras perfectas dejan paso al crecimiento vegetal por obra de la madre naturaleza, sin formas definidas más que las meramente creadas por el supuesto azar y el destino.

Sin embargo, un jardín romántico poco cuidado es un lugar de espectacular belleza en el que se puede comprender mejor por qué ocurre todo, observando que nada es casualidad y todo es entendible, tal como decía Albert Einstein.
Muchos científicos, que estudian la naturaleza de forma más específica y organizada, también comparten la idea de que la naturaleza es hermosa. El matemático francés Jules Henri Poincaré (1854-1912) dijo:

El científico no estudia la naturaleza porque es útil, sino porque le cautiva, y le cautiva porque es bella.
Si la naturaleza no fuera hermosa, no valdría la pena conocerla, y si no valiera la pena conocerla, tampoco valdría la pena vivir. Por supuesto, no me refiero aquí a la belleza que estimula los sentidos, la de las cualidades y las apariencias; no es que la desdeñe, en absoluto, sino que ésta nada tiene que hacer con la ciencia. Me refiero a la belleza más profunda, la que procede del orden armonioso de las partes y que puede captar una inteligencia pura.
Una idea clásica de la belleza del arte involucra la palabra mimesis, es decir, la imitación de la naturaleza. En el dominio de las ideas sobre la belleza de la naturaleza, lo perfecto evoca la simetría, la división exacta y otras fórmulas y nociones matemáticas perfectas.



Relación Del Hombre Con La Naturaleza

El desarrollo de la tecnología por la raza humana ha permitido una mayor explotación de los recursos naturales y ha ayudado a paliar parte de los riesgos de los peligros naturales. No obstante, a pesar de este progreso, el destino de la civilización humana está estrechamente ligado a los cambios en el medio ambiente. Existe un complejísimo sistema de retroalimentación entre el uso de la tecnología avanzada y los cambios en el medio ambiente, que sólo ahora se están comenzando a entender, aunque muy lentamente.

Los humanos emplean la naturaleza para actividades tanto económicas como de ocio. La obtención de recursos naturales para el uso industrial sigue siendo una parte esencial del sistema económico mundial. Algunas actividades, como la caza y la pesca, tienen intenciones tanto económicas como de ocio. La aparición de la agricultura tuvo lugar alrededor del noveno milenio antes de Cristo. De la producción de alimentos a la energía, no cabe duda de que la naturaleza es el principal factor de la riqueza económica.

Los seres humanos han empleado las plantas para usos medicinales durante miles de años. Los extractos vegetales pueden tratar calambres, reumatismos y la inflamación pulmonar.34 Mientras que la ciencia nos ha permitido procesar y transformar estas sustancias naturales en píldoras, tintes, polvos y aceites,35 la economía de mercado y la posición de “autoridad” que se le atribuye a la comunidad médica han hecho menos popular su uso. El término “medicina alternativa” se emplea con frecuencia para designar el uso de plantas y extractos naturales con propósitos curativos.


Las amenazas a la naturaleza provocadas por el hombre son, entre otras, la contaminación, la deforestación, y desastres tales como las mareas negras. La humanidad ha intervenido en la extinción de algunas plantas y animales. 
Mundo antiguo y medio.
La relación del hombre con el mundo en la edad antigua y media era armoniosa porque veía en el a su creador. O sea, a Dios. "Veía en la naturaleza un libro abierto para quien sabia leerlo. Ella hablaba inmediatamente de su Dios creador". 
El hombre antiguo y medio se sentía parte de la naturaleza. Encontraba su sentido en la complementariedad con los otros seres vivos de la naturaleza y con la naturaleza misma.
La naturaleza era un regalo, en la que veía la de un creador. Por eso, se sentía con gran responsabilidad de cuidarla porque a través de ella podía ver y leer a Dios.
La relación con la naturaleza nos es de sujeto y objeto, sino de sujeto – sujeto. No hay una dominación de uno sobre el otro. La naturaleza es parte de la vida del hombre, por tanto, viven en una armonía constante. Esta afirmación vemos claramente en al relación del hombre con la naturaleza.
Mundo moderno
La relación de hombre con la naturaleza es de sujeto – objeto. El hombre se enfrenta con la naturaleza en una lucha hasta dominarla y explotarla.
La naturaleza empieza a ser un objeto del que se sirve el hombre para satisfacer su s necesidades a través de la explotación. No hay una armonía en la relación entre estas dos realidades. El hombre busca su bien por medio de la naturaleza.
"Aquí la definición del hombre es como ministro e intérprete de la naturaleza y no como un hombre contemplativo." El hombre es el sujeto y no hay relación con la naturaleza que esta es considerada como objeto. Por tanto, en la relación hombre- naturaleza en la edad moderna se percibe una relación sujeto - objeto.
Este capítulo ha tratado de explicar cómo ha ido la relación hombre - naturaleza en la historia sus existencias. Pues, como veíamos al principio de este capítulo la relación fue sujeto- sujeto. Después más adelante impero el poder hombre sobre la naturaleza y la relación fue sujeto- objeto. Las que trajo graves consecuencias.
De esta relación ultima, en la que el hombre domina la naturaleza se desarrollara este trabajo monográfico, que al final se tratará de hacer una fraternidad entre esta dos realidades, hombre naturaleza.






Vida En La Naturaleza

El hecho de que las formas más básicas de vida vegetal comenzaran a realizar la fotosíntesis fue clave para la creación de condiciones que permitiesen el desarrollo de formas de vida más complejas. El oxígeno resultante del proceso se acumuló en la atmósfera y dio lugar a la capa de ozono. La relación de simbiosis entre células pequeñas y otras mayores dio lugar al desarrollo de células aún más complejas llamadas eucariotas. Las células se agruparon en colonias y comenzaron a especializarse, dando lugar a auténticos organismos pluricelulares. Gracias a la capa de ozono, que absorbe las radiaciones ultravioletas nocivas, la vida colonizó la superficie de la Tierra.

Aunque no existe un consenso universal sobre la definición de la vida, los científicos, por lo general, aceptan que la manifestación biológica de la vida se caracteriza por los siguientes factores o funciones: organización, metabolismo, crecimiento, adaptación, respuesta a estímulos y reproducción. De manera más sencilla, podemos considerar la vida como el estado característico de los organismos. Las propiedades comunes a los organismos terrestres (plantas, animales, hongos, protistas, arqueas y bacterias) son las siguientes: son celulares, tienen una organización compleja basada en el agua y el carbono, tienen un metabolismo y capacidad para crecer, responder a estímulos y reproducirse. Por ello, se considera que una entidad que reúna estas propiedades está viva. Sin embargo, no todas las definiciones que hay sobre la vida consideran esenciales todas estas propiedades.

La biosfera es la parte de la capa más externa de la Tierra —que comprende el aire, la tierra, las rocas superficiales y el agua— dentro de la cual tiene lugar la vida, y en donde, a su vez, se alteran o se transforman los procesos bióticos. Desde el punto de vista geofísico, la biosfera es el sistema ecológico global que integra a todos los seres vivos y sus relaciones, incluyendo su interacción con los elementos de la litosfera (rocas), la hidrosfera (agua), y la atmósfera (aire). Actualmente, se estima que la Tierra contiene cerca de 75 000 millones de toneladas de biomasa (la masa de la vida), que vive en diversos entornos dentro de la biosfera. Cerca de nueve décimas partes de la biomasa total de la Tierra es vida vegetal, de la que depende estrechamente la vida animal. Hasta la fecha, se han identificado más de 2 millones de especies de plantas y animales, y las estimaciones realizadas sobre la cantidad real de especies existentes varían entre unos cuantos millones y cerca de 50 millones23 La cantidad de especies individuales oscila constantemente: aparecen especies nuevas y otras dejan de existir, en una base continua. En la actualidad, la cantidad total de especies está experimentando un rápido descenso.26


Vista de una granja de Pensilvania, confluencia entre un entorno “natural” y uno “artificial”.
La diferencia entre la vida animal y la vegetal no es tan tajante como pueda parecer, ya que hay algunos seres vivos que reúnen características de ambas. Giuliana dividió a todos los seres vivos en plantas, que por lo general no se mueven, y animales. En el sistema de Carlos Linneo, éstos se convirtieron en los reinos Vegetabilia (más tarde Plantae) y Animalia. Desde ese momento se vio que el reino Plantae, como estaba definido originalmente, incluía varios grupos sin relación alguna, por lo que se eliminó a los hongos y a varios grupos de algas para moverlos a reinos nuevos, si bien a menudo se siguen considerando plantas en algunos contextos. En la flora, está comprendida a veces la vida bacteriana27 tanto es así que ciertas clasificaciones utilizan los términos flora bacteriana y flora vegetal de manera separada.
Una de las muchas formas de clasificar las plantas es por floras regionales, que, dependiendo del propósito de estudio, pueden incluir también a la flora fósil, que son restos de vida vegetal de eras pasadas. Muchas personas de varias regiones y países se enorgullecen de su flora característica, que varía ampliamente a través del globo debido a las diferencias de climas y suelos. La flora regional se suele dividir en subcategorías como la flora nativa y flora agrícola y de jardín (éstas últimas son las que cultiva el hombre intencionadamente). Algunas clases de “flora nativa”, en realidad han sido introducidas hace siglos por emigrantes de una región o continente a otro, y con el paso del tiempo se han convertido en parte de la flora nativa o natural del lugar en el que se introdujeron. Éste es un ejemplo de cómo la acción humana puede desdibujar el límite de lo que se considera naturaleza. Otra categoría de plantas es la de las “malas hierbas”. Aunque el término ha perdido uso entre los botánicos como manera de designar a las plantas “inútiles”, su uso informal (para describir a las plantas que estorban y que se deben eliminar) ilustra perfectamente la tendencia general de las personas y las sociedades de pretender alterar el curso de la naturaleza. Del mismo modo, los animales se suelen clasificar como domésticos, de granja, salvajes, plagas, etc. según la relación que tengan con la vida humana.  
Una pata con sus patitos.
 La reproducción es esencial 
para la perpetuación de la vida.











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