Ríos:
Cada río posee un cierto caudal, que
no suele ser constante a lo largo del año. En los períodos con mayor cantidad
de precipitaciones, el caudal aumenta. En cambio, cuando llueve poco o se
experimentan elevadas temperatura, el caudal desciende e, incluso, en
situaciones extremas el río puede secarse.
Un río puede ser: perenne, cuando el
curso de agua se encuentra ubicado en zonas con lluvias abundantes o donde se
registra una alimentación freática suficiente; estacional, cuando está ubicado
en regiones donde las estaciones son muy diferenciadas y el clima es de tipo
mediterráneo; transitorio, cuando está situado en zonas de clima seco o
desértico; o alóctono, cuando se encuentra en una zona árida y sus aguas
provienen de otras regiones más lluviosas.
Otra clasificación posible del río
es según su geomorfología. Un río rectilíneo tiene una sinuosidad baja y cuenta
con un único canal. Un río anastomosado, en cambio, tiene canales múltiples y
una gran capacidad de transporte y sedimentación. Por último, un río meándrico
presenta sinuosidad alta y un canal único.
El río más largo del mundo es el
Amazonas, con 6.800 kilómetros de extensión, seguido directamente por el Nilo,
con 6.450 kilómetros.
Mares:

Un mar es una masa de agua salada de
tamaño inferior al océano, así como también el conjunto de la masa de agua
salada que cubre la mayor parte de la superficie del planeta Tierra, incluyendo
océanos y mares menores.
Además, se suele definir como mar a
cada uno de los fragmentos en los que puede considerarse que esa masa de agua
se encuentra segmentada (como ocurre, por ejemplo, al hablar de mar
Mediterráneo, mar Egeo u otros).
Por otra parte, hay que decir
también que un mar es un lago de extensión importante. En esos casos, suele
utilizarse la denominación de mar cerrado o interior: Un ejemplo de estos lagos
es el mar Muerto.
En un plano comparativo, puede
decirse que el mar constituye una superficie de agua salada que posee una
extensión menor respecto al océano. De todas maneras, algunos especialistas no
distinguen entre mar y océano.
Entre las distintas clasificaciones
de los mares, encontramos a los mares litorales o costeros (que son grandes y
muy abiertos, como ocurre con el mar de Noruega), los mares continentales (los
cuales están dentro de los continentes y se comunican con los océanos por un
estrecho de escasa profundidad. Por ejemplo: el mar Mediterráneo) y los mares
interiores o cerrados (los mencionados lagos de gran extensión, que ocupan
depresiones endorreicas).
Lagos:

Los lagos de mayor tamaño se forman
aprovechando depresiones creadas por fallas. Otros se forman por la obstrucción
de valles debido a avalanchas en sus laderas o por la acumulación de morrenas
glaciares. También se pueden formar lagos artificialmente por la construcción
de una presa. El lago a mayor altura se encuentra en las faldas del volcán
Nevado Ojos del Salado. Este lago se encontraría a una altura de 6.345 metros
sobre el nivel del mar en la frontera de Chile y Argentina.
Un lago puede presentar agua dulce o
salada, procedente de los ríos o del afloramiento de las aguas freáticas.
Aquellos grandes lagos que no disponen de salida al mar suelen ser nombrados
como mares cerrados. Ése es el caso del mar Caspio, que se encuentra entre Asia
y Europa.
Es posible hablar de distintos tipos
de lagos. Los lagos artificiales son aquellos creados por el ser humano para
aprovechar la energía hidráulica, tener una fuente de agua potable, realizar
deportes acuáticos o actividades de esparcimiento, etc. En estos casos, los
lagos también se conocen como represas, presas o embalses.
Un lago de cráter, por su parte, es
aquél que se forma en un cráter volcánico a partir de las precipitaciones. Un
lago glaciar, en cambio, se produce a partir de la dinámica de gruesas capas de
hielo en un terreno de poca pendiente.
Aquello perteneciente o relativo a
los lagos se conoce como lacustre: “El paseo lacustre fue lo que más me gustó
de las vacaciones.
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